Desde hace mucho tiempo, la sociedad misma se ha encargado de estigmatizar los conceptos y de marcar de erróneo lo que está por fuera del mismo, se han creado etiquetas sociales que sólo han provocado prejuzgar las capacidades y habilidades del sujeto que está por fuera de ellas, dibujando una línea entre lo bueno y malo ante los ojos de la sociedad sin dar paso a la diversidad que hace tan especial a cada sujeto.
La escuela no ha estado exenta a este fenómeno social que si bien abre puertas a la diversidad cultural, política y religiosa,en el caso de los procesos de adquisición de información y de resolución de problemas se ha quedado en sólo teorías que no transcienden en la mayoría de las aulas escolares.
Actualmente, existen teorías que han tratado de romper la brecha entre medir la inteligencia (por ejemplo con un test) a pasar a desarrollar las diferentes capacidades que en mayor o menor grado tiene cada sujeto; como es el caso de las inteligencias múltiples de Howard Gardner que ligadas a los estilos de aprendizaje permiten dar paso a una diversidad cognitiva en el aula.
